3 joyas desapercibidas en Netflix

Es fin de semana y todo se presta para acomodarte frente al televisor y ver películas en Netflix. La última vez te tocó repetir una después de tanta indecisión para escoger, o te arriesgaste viendo por primera vez otra, pero que al final no le pudo ganar a Morfeo o al cambio de planes. Quizá -para ser menos drástico- te viste una que sí te entretuvo, pero ya, no te maravilló tanto como hubieras querido…

Si esta vez quieres asegurarte de ver algo verdaderamente bueno, a continuación te menciono 3 joyas que valen mucho más que el tiempo que le dedicas, y probablemente han pasado desapercibidas frente a tus ojos:

Chef: para abrir la nevera más de una vez

Carl Casper es un super chef, pero se ve limitado en el restaurante en el que trabaja. La reseña de un crítico desencadena consecuencias que en un principio lo perjudican. Sin embargo, este vuelco a su vida le traerá paz, reivindicación a su talento y reconciliación.

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Desde un foodtruck, junto a su hijo y un buen amigo, Carl logrará varias cosas: te hará reír, te inspirará, te enseñará un par de trucos de marketing, pero sobretodo, te hará agua la boca -te lo advierto para que tu estómago esté preparado-.

Gangs of New York: para no parpadear

Si te preguntaran cómo era Nueva York para 1860 de seguro responderías cualquier cosa menos lo que verás en esta película: sólo te adelanto que desde el principio correrá sangre en tu pantalla.

37Una sanguinaria lucha por territorio donde sin embargo el honor es el segundo nombre de los cabecillas de las bandas. Daniel Day Lewis interpreta a uno de ellos, siendo el personaje más fascinante, a pesar de ser el villano. Leonardo DiCaprio y Cameron Díaz le acompañan en el protagonismo donde Leo personifica a un joven que creció con rencorosos deseos de vengar la muerte de su padre, líder de la otra banda, y su carácter parece que le facilitará las cosas para ello, pero ¿será suficiente?

Este clásico que ha sido poco valorado es recomendable sólo para amantes del género.  Es un capítulo inimaginable de la historia de La Gran Manzana.

Ojo a la escena final, ¿eh? Para mí una de las más memorables del cine moderno.

Ciudad de Dios: para emocionarte en todos los sentidos

Esta es quizá la película más emocionante que he visto. Satisface con casi todos los géneros: acción, comedia, drama, romance e incluso suspenso.

ciudad-de-diosCiudad de Dios es una favela brasileña donde la droga y la violencia son el pan de cada día. No obstante, el ambiente no llega a corromper en ningún momento a Buscapé, personaje principal de este relato que él mismo cuenta. Él y Zé Pequeño representan las dos caras de la moneda de estas situaciones sociales que aún hoy se viven en nuestros países.

Esa brevísima descripción podría hacerte pensar que es la típica historia de problemas sociales de pobreza y violencia. Y pues no, reitero que Ciudad de Dios transmite más que eso: también es música, sol, perseverancia y esperanza. Es una historia basada en hechos reales con un final quizá no feliz del todo, pero tranquilizante. Sus dos horas y 15 minutos se van volando y quedas con ganas de más. Eso sí, no es apta para niños.

 

 

 

Viviendo el IFF 2015

Si vives en Panamá y asististe al Festival Internacional de Cine, te felicito: quizás no te hayas dado cuenta, pero te enriqueciste culturalmente un poquito más. El cine de autor tiene esa característica que no tienen muchas de las películas comerciales: es tanta la pasión que le mete su director, que termina convenciéndote y casi siempre, generando en ti una honda tristeza, una desbordante alegría -de esas que también te sacan lágrimas- o hasta un pesado remordimiento. Sí, eso no lo generan todas las películas, aunque a veces creamos que todas las sensacionalistas hollywoodenses lo hagan. ¿Sabes cuándo te das cuenta de que fue buena? cuando tuvo la capacidad de hacerte cambiar, en mínimo o mayor grado, tu percepción de la vida o de algún aspecto en particular.

Así que si esta semana del IFF optaste por ver alguna de las 73 producciones independientes antes que la estruendosa recién estrenada Rápidos y Furiosos 7, te felicito. Eso sí, el cine es un arte subjetivo. A veces no se corre con la suerte de entender lo que el director quiere transmitir. Por eso debes tener claro qué es lo que te gusta.

ixcanulDe las pocas que pude ver (tenía poco tiempo libre, por ser miembro del equipo voluntario), me asombró Ixcanul, película de Jayro Bustamante, que ya ha recogido premios en la Berlinale y en Cartagena y Guadalajara. Quien la haya visto seguramente también quedó impactado por la desventura de María. Con muchos silencios y una cuidadosa fotografía, el debutante guatemalteco supo relatar una historia real en un mundo de supersticiones.

Aquí unas breves preguntas que le hice en exclusiva al señor Jayro Bustamante:

P:¿Por qué contar esta historia?

JB: Fue como una responsabilidad encontrarnos frente a una historia que merecía ser contada. Ese fue mi motor, pero también el motor que hizo que todo mundo me siguiera con una producción bastante difícil: con muy poco dinero, con mucha precariedad, con mucho sacrificio. Todo mundo se metió como si estuviéramos preparándole el paraíso, porque la historia valía la pena, pero no hubo (algo) así como una estrellita mágica, fue realmente como un compromiso de trabajo en base a una historia que nos había gustado a todos.

P:¿La parte de la compenetración de los actores con la lengua (cakchiquel) fue la parte más difícil o hubo alguna más difícil?

JB: Realmente pienso que fue un proyecto bastante sano , no hubo nada así que fuera muy difícil. Te lo digo, sabiendo que en algún momento el volcán explotó, que tuvimos que evacuar, que tuvimos que cruzar los dedos para que la lava no llegara a la locación y todas estas cosas. Pero no hubo nada así particularmente difícil que nos pusiera un obstáculo en las ganas de trabajar. Era como, realmente, la compenetración del equipo… al final sabíamos que se iba a terminar, sabíamos que se iba a terminar bien.

PUna última pregunta, ¿algún director en especial que le guste, o algún maestro para usted?

JB: Muchos, no hay como un maestro en sí, pero hay un montón de directores que para esta película me sirvieron un montón: Terrence Malick, (le) estudiamos un montón la manera en que trabaja la luz, a Haneke le estudiamos un montón la manera en que hace el drama, Lucrecia Martel, la manera en la que utiliza el sonido y en la que maneja todas estas situaciones familiares. Osea, realmente hubo un montón de directores que estudiamos para esta película.

Favoritas entre el público asistente, muchas. La distancia más larga, que ganó el premio del público a la mejor película iberoamericana, Caja 25, producción panameña que recogió dos reconocimientos, la gótica Musarañas, la coproducción tico-colombiana Dos Aguas, y Ocho apellidos vascos fueron algunas de las que más escuché hablar. Que yo no pude, pero muero por ver: Magical Girl, No soy Lorena, Güeros, Conducta, Mommy y el documental Ritmos del Antonov.

Del 09 al 15 de abril del 2015 en la ciudad de Panamá, el séptimo arte nos volvió a cautivar a bastantes, quienes ya ansiamos saber qué nos traerá el cada vez más popular festival, en su primer lustro, el próximo 2016.

Desmitificando a Hollywood

-Vamos al cine. Estrenó una peli que escuché que mueres de risa de principio a fin.

-Vale, de seguro trabaja Adam Sandler, no?

-De hecho es española.

-Ah, no. Entonces no.

Estoy seguro que conversaciones similares a ésta se entablaron hace unas semanas al momento del estreno de la cinta española 3 Bodas de más en las salas de cine panameñas. Es el pensamiento de desconfianza que muchos tienen: el pensar que saldrán de la sala con ganas de pedir que le devuelvan el dinero de la entrada a cine.

Pero ¿sabe qué? Si piensa de esta manera, está equivocado. Así pensaba yo hace un tiempo, pero he tenido la dicha de que muchos realizadores iberoamericanos me callen la boca.

Y tu mamá también (México), Mateo (Colombia), El secreto de sus ojos (Argentina) y La jaula de oro (México) son cuatro películas que he disfrutado en lo que va del año.

Lastimosamente, quizás por la recepción, los cines no se arriesgan en exhibir toda película que no sea hollywoodense…sólo de vez en cuando. Y he ahí el error, el enriquecimiento cultural de una sociedad no debe depender del enriquecimiento comercial.

El cine latinoamericano, y me voy a enfocar eImagenn él con estas cuatro películas que he visto, no tiene nada que envidiarle al estadounidense, es un cine a veces hasta más rico por lo autóctono que es,  pues algo que nos caracteriza a los latinoamericanos es nuestro hablar, nuestro acento. Acepto que antes de verme El secreto de sus ojos, pensaba que no llegaría a la mitad de la película debido a ese típico hablado argentino (sí, ese del ‘che, boludo’), pero créame que hasta lo disfruté. Y la calidad de la historia, buenísima: una mezcla de drama, suspenso y romance bien contada. Estoy seguro que la versión gringa, que ahora mismo está en preproducción, no tendrá ni punto de comparación con esta ganadora del Óscar a mejor película extranjera.

Eso sí, muchas de estas películas no ocultan el amargo de la sociedad de nuestros países, pero tampoco dejan de resaltar la belleza de nuestra gente.

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La jaula de oro, historia dura que nos presenta la travesía de tres muchachos guatemaltecos a la tierra del sueño americano, ciertamente escenifica la odisea por alcanzar ese sueño de mejores condiciones de vida,  donde el hambre de dinero de muchos malandros (incluyendo a policías) sin corazón, puede ser piedra de tropiezo en el camino. Mas no por eso su director deja de mostrar la calidez humana y alegría que nos caracteriza.

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Y cuando hablamos de interpretaciones, para qué decirle… en Y tu mamá también,  Diego Luna y Gael García Bernal junto a la española Maribel Verdú, nos divirtieron en un aventurado viaje a la playa Boca del Cielo, y a los jurados de grandes festivales también. Una historia que el ganador a mejor director en la última entrega de los Óscares, el mexicano Alfono Cuarón, nos trajo en el 2001.

Veamos pues, que el mundo está reconociéndole el trabajo a nuestra gente, a nuestras historias.

ImagenEnfoques nuevos, como el de la directora bogotana María Gamboa, que supo darle un toque más simpático a la situación que viven miles de miles de jóvenes latinoamericanos influenciados por las armas y las drogas, en Mateo, que a pesar de que tiene un final feliz, deja también el sinsabor de la injustica social.

Y así son decenas y decenas de historias que no nos hemos atrevido a ver. Comedias, dramas suspensos y hasta películas animadas cada vez más, son dirigidas e interpretadas por gente bella, gente latina.

México, Argentina y Brasil siempre se han destacado en este lado del globo. Actualmente vienen creciendo bastante las producciones colombianas, chilenas, peruanas y centroamericanas.

Ojalá y la próxima vez que tengamos opción de ver un metraje de habla castellana, nos arriesguemos a deleitarnos.

 

 

Lo que nos trajo el IFF Panamá

Durante los últimos años, Panamá ha crecido de manera colosal, y no son sólo edificaciones las que se desarrollan.

Desde hace tres años, se ha venido ofreciendo a los amantes del cine, una opción diferente al típico cine hollywoodense, que bastante mercado tiene en Panamá. Aunque aún no todo istmeño se inclina por este cine no comercial, no se dejaron de llenar las salas y teatros, ya que también asistieron muchísimos extranjeros.

Y es este pequeño gran festival ofreció muchísimas opciones. A diferencia de su primera edición, en donde casi la mitad de la gama de películas presentadas eran españolas, este año primaron las latinoamericanas. Y no sólo México, Brasil y Argentina, naciones que tienen peso en esta industria, sino también metrajes colombianos, chilenos, costarricenses, venezolanos, peruanos, costarricenses, de islas caribeñas y algunos más. Aparte de que se proyectaron también varias películas y documentales asiáticos, junto a producciones europeas y un par de africanas.

Eso sí, lo más emocionante para todos fue el estreno de dos cintas panameñas: Invasión y Rompiendo la ola (documental), que son fruto del esfuerzo por posicionar a Panamá en esta industria del séptimo arte.

Para mí, que fui voluntario ha sido una maravillosa experiencia. Y a pesar de que no pude verme todas las películas, como me hubiese gustado, disfruté las dos que vi: la colombiana Mateo, preciosa historia ambientada en Barrancabermeja y la venezolana Pelo Malo, con un impactante final.

A continuación, un par de preguntas que me respondieron dos fieles asistentes al festival:

A: ¿Cómo ve que Panamá tenga su propio Festival de Cine, este año en su tercera edición? (pregunta dirigida al señor Luis Pitti, quien hasta el momento de la entrevista había disfrutado Cristo Rey)

L: -A mí me parece excelente, todos los años he participado. Es una oportunidad para que otras culturas, otras ideas de cine vengan aquí a Panamá y se conozca. Que el panameño se esté involucrando más en el tema, no solamente en lo tradicional, casi siempre nos traen Hollywood, casi siempre nos traen lo que es…lo anglosajón. Pienso que hay otro cine que normalmente no viene a Panamá y hay que aprovechar este momento, con el Festival de Cine.

 

A: ¿Qué le ha parecido la selección de películas que ha ofrecido esta tercera edición del festival?(pregunta dirigida al señor Rodrigo Mata, quien le gustó Esclavo de Dios y Rompiendo la ola)

R: -El surtido que tiene es bueno porque abarca muchísimos temas y muchas nacionalidades. He  visto dramas de directores jóvenes, muy prometedores, han hechos trabajos grandiosos.

Yo viví muchos años en Roma y nunca vi festivales de cine allá. Hay importación de películas extranjeras, pero no la variedad que se ve en este Festival: películas palestinas, producciones uruguayas, argentinas. De toda esta variedad uno aprende muchísimo. Se da cuenta inclusive de los valores propios, los valores nacionales.

Los jóvenes conocerían cosas de ellos mismos viendo cine de este tipo, iberoamericano, europeo, oriental.

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No cabe dudas de que hay gran esperanza para la propagación del cine en nuestra región. Y eso me lo confirmó el realizador peruano Daniel Vega, quien presentó su aplaudida película El mudo(no me la pude ver completa, pero les aseguro que hasta la primera mitad que fue donde la tuve que dejar por mis responsabilidades, estaba buenísima) dirigida en conjunto con su hermano:

A:¿Cómo está el cine latinoamericano?

D: Me parece que en los últimos años ha habido un desarrollo en toda la región bastante grande, países como Colombia, Chile… están creciendo mucho, Ecuador está sacando una nueva ley de cine, se va a ver un crecimiento del cine ecuatoriano. Aparte de los grandes como son México, Brasil y Argentina. Va a seguir creciendo.

Y quizá en algún momento en un país pequeño como el mío, lleguemos a hablar de una propia industria.

A:¿Cómo está Perú actualmente?

D:Tenemos pendiente una ley de cine. Eso es lo principal. No tenemos una film commission. Por lo que es difícil atraer a gente para filmar en Perú. Así que yo creo que todavía estamos por detrás de otros países como los que ya mencioné.  Esperemos que dentro de poco salga!

A:¿Pero hay esperanza, claro?

D:¡Yo soy positivo! (risas)

A:¿Qué tal  la recepción de su película El Mudo aquí en el Festival?

D:Me ha sorprendido mucho, que independientemente de la hora, la gente tiene interés, llena la sala. Eso es muy positivo. Y no llega mucho cine latinoamericano, así que esta es una oportunidad para acceder a ese cine que no llega a las salas.

A:Este es su segundo largometraje junto a su hermano ¿Ya están pensando en un tercer proyecto?

D: Estamos en eso (risas)

 

Bueno, al que pudo y no asistió, no sabe lo que se perdió.

Ya somos muchos los que esperamos con ansias la cuarta edición que ya tiene fecha de cumpleaños: del 9 al 15 de abril del 2015.

Ah, y aquí los galardonados del festival:

Mejor documental: Invasión

Mejor película de América Central y del Caribe: Invasión

Premio del público: Tres bodas de más.